Cada primavera, el Valle de Ricote cambia de ritmo
Los campos de limoneros y naranjos comienzan a florecer y el aire se llena del aroma delicado e inconfundible del azahar, transformando el paisaje en una experiencia que se vive con todos los sentidos.
La floración del azahar es uno de los momentos más especiales del año en el valle. Durante unas pocas semanas, la huerta alcanza su máxima expresión: los caminos se impregnan de perfume, la luz se vuelve más suave y el paisaje adquiere una belleza serena y efímera que invita a detenerse.